NOSOTRAS

Nuestras Comunidades

Barrio Nuevo

comunidad inserta
centro madre

Apoyo Escolar todos los días

Becas de estudio para adolescentes y jóvenes

Talleres y alfabetización en comedores barriales

Pastoral Parroquial: Catequesis, grupos, comunidades eclesiales de base…

Club Deportivo Barrio Nuevo

Programa Envión

Apoyo en salas médicas y CONIN (Centro de nutrición para la primera infancia)

Apoyo en Proyectos Sociales de Trabajo en Red

Familia ACI

Trabajo con Voluntarios

Belgrano

colegio en CABA

Inicial, Primaria y Secundaria

Juniorado: etapa de estudio de las hermanas

Proyecto de Integración

Grupos Juveniles: grupo PRE, misionero y universitario

Proyectos solidarios y compartir de recursos

Proyectos de intervención social: Techo, Economía social y solidaria

Asociación de Padres

Misas y Adoración 

Acogida y trabajo con migrantes

Pastoral Carcelaria

Familia ACI

Centro

centro de espiritualidad
El Peregrino comedor y centro barrial

Iglesia «Corazón Eucarístico de Jesús» – Misas y Adoración

Curia Provincial

Enfermería

Propuestas de retiro, Ejercicios Espirituales, Charlas y formación

Comunidades de Vida Cristiana (CVX)

Grupos Juveniles y de Adultos

Familia ACI

Jóvenes ACI

Participación de la Red Juvenil Ignaciana

Comedor «El Peregrino» para personas en situación de calle

Centro Barrial «El Peregrino» para personas en consumo. 
Trabajo en red con el Hogar de Cristo

 

Ituzaingó

colegio

Inicial, Primaria y Secundaria

Proyecto de Integración

Grupos Juveniles: comunidades COR, Misionero y Universitario

Proyectos solidarios y compartir de recursos

Proyectos de intervención social: Techo, Economía social y solidaria

Asociación de Padres

Misas y Adoración 

Acogida y trabajo con migrantes

Grupo de adultos «Tejedoras de Sueños»

Dame una Mano: apoyo escolara para niños de un barrio humilde cercano al colegio

Familia ACI

El Cruce

presencia rural

Pastoral Parroquial: más de 40 comunidades rurales en la zona

Colaboración en la pastoral de colegios diocesanos.

Trabajo docente en escuelas rurales de la zona

Trabajo en el Hospital de tránsito de la zona

Programa del Gobierno de capacitación en oficios y fortalecimiento de líderes comunitarios

Misioneros y Voluntarios

 

Uruguay

centro de espiritualidad

Iglesia: Misas y Adoración

Casa de Retiro

Comunidades de Jóvenes

Colaboración con la Red Juvenil Ignaciana

Catequesis de niños y adultos, preparación para sacramentos

Visita al Hospital Pereyra Rossell (Pastoral de la salud)

Noche del encuentro (con gente en situación de calle)

Acogida a migrantes

Familia ACI

Pastoral en los barrios Régulo y 23 de diciembre:
apoyo escolar, catequesis, grupo de madres, grupo de adolescentes, voluntarios, amigos del Régulo

Carisma Eucarístico-reparador

En la Eucaristía nos incorporamos a la entrega de Cristo queriendo ser con El
“Pan que se entrega y Vino que se ofrece
para la salvación del mundo”.

En ella celebramos la fraternidad y buscamos que en la mesa haya lugar para todos. 
Adoramos a Jesús en la Eucaristía, nos dejamos Reparar por Él y aprendemos a ser “reparadoras”. Nuestras comunidades nacen alrededor de la Eucaristía que nos lanza al mundo para hacerla vida.

La Eucaristía, centro de nuestra vida personal y comunitaria, y centro de la vida de la Iglesia, está también en el corazón de nuestra misión. Los valores y el estilo de vida que brotan de la Eucaristía impregnan nuestra manera de educar.
En nuestras obras apostólicas la celebración eucarística es expresión de comunión y de alegría compartida, la gran fiesta que nos hermana en torno a la mesa del Señor. Es espacio privilegiado de educación, donde se aprende a amar y a entregar la vida por los demás.
Intentamos siempre que sea posible ofrecer la posibilidad de participar en ella, al menos en algunos momentos importantes del año litúrgico o de la vida de los centros o de los grupos. Cuidamos la preparación y la vivencia de la propia celebración, con medios apropiados a la edad y características de los distintos grupos de personas.
En nuestra vida de Esclavas, la educación evangelizadora y la adoración eucarística son expresiones de una única vocación reparadora, que se complementan y alimentan mutuamente. Éste es un don para compartir, tanto con las personas que trabajan con nosotros como con los propios destinatarios de nuestra tarea educativa. Buscamos espacios y tiempos para iniciar en la oración de adoración, para ofrecer experiencias de encuentro personal y comunitario con la persona viva de Jesucristo, presente en la Eucaristía.
Ponemos especial empeño en transmitir la profunda conexión entre Eucaristía y compromiso social. En nuestro acompañamiento de las personas y de los grupos, favorecemos la realización de experiencias que permitan hacer caminos de la Eucaristía a la vida y de la realidad de nuestro mundo a la Eucaristía. Educamos para el compromiso con la paz, la justicia y la integridad de la creación; formamos personas que puedan ser agentes de cambio y transformación de las estructuras sociales, que estén dispuestas a colaborar para hacer realidad el sueño de Dios de sentar a toda la humanidad a una misma mesa.

Espiritualidad Ignaciana

La espiritualidad ignaciana nos ha dado un modo propio de vivir nuestro Carisma.

A lo largo de nuestra historia hemos deseado ser mujeres de discernimiento, buscando y  hallando a Dios en todas las cosas.

“La espiritualidad ignaciana está en la base del Instituto y ha dado a éste un modo de ser propio en la realización de su carisma”. De ahí que nuestra educación esté también estrechamente conectada con el paradigma pedagógico ignaciano.
Cultivamos en las personas que educamos el autoconocimiento, la escucha profunda de su propia realidad y de la realidad del mundo que les rodea, el pensamiento crítico y la evaluación de sus experiencias. Partiendo del contexto y situación personal de cada uno, le ofrecemos un itinerario formativo en el que pueda tener auténticas experiencias de aprendizaje, tanto cognoscitivas como afectivas.
Promovemos la implicación de cada persona en su propio proceso de aprendizaje, dotándola de herramientas para asimilar los valores, interiorizándolos. Trabajamos por fortalecer la libertad del sujeto, de manera que éste pueda llegar a hacer opciones personales coherentes.
Queremos formar “hombres y mujeres para los demás”, que se comprometan en la transformación del mundo desde el servicio y el amor.
Como Ignacio y Rafaela Mª, creemos que Dios quiere darse a cada ser humano, y que éste es capaz de encontrarse con Él.
Educamos la interioridad y enseñamos a hacer una relectura creyente de la vida. Desde nuestro testimonio personal y a través de las experiencias que ofrecemos, queremos acercar a todos al Dios que nos salva en Jesucristo, y ayudar a cada uno a repetir en su propia vida el “Hágase” de María.
Para nosotras, educadoras, lo ignaciano se traduce también en una vivencia de nuestra misión como “contemplativas en la acción”, encontrando a Dios en las personas a las que educamos, trabajando con Él y desde Él, y examinando nuestro modo de proceder de manera que podamos caminar siempre hacia un “más” en nuestra entrega y misión.